Si la realidad hasta finales del s.XX, fue la de una zona eminentemente rural y abandonada dentro del municipio de Oviedo, con muy graves problemas en sus infraestructuras básicas. Esa misma realidad, transcurrida una década de este nuevo siglo s. XXI, no es mucho más halagüeña.
La situación de Cuyences pasa por conjugar lo peor de dos situaciones, si se quiere contrapuestas: la realidad urbana y la rural. Cuyences, en estos momentos, combina lo peor de ambas situaciones, pero sin las ventajas distintivas que se le puede atribuir a cada una de ellas. Citar como ejemplos, la necesidad de saneamiento integral, una oferta mínimamente razonable en la sociedad de la información, etc.
No podemos olvidarnos tampoco el agravio que ha supuesto para Cuyences su situación en la zona de influencia del Parque Periurbano del Naranco, que se está intentando desarrollar como una especie de gran zona lúdica para los habitantes de la zona central de Asturias y con unos criterios bastante más anclados en errores pasados que en propuestas de futuro.
Ante la grave situación corresponde en primer lugar a los habitantes de Cuyences, decidir y tomar las iniciativas que consideren más oportunas en pos de obtener una calidad en su hábitat y en segundo lugar, a las Administraciones, llevar a cabo todas las tareas pendientes, y junto con los vecinos, poner en marcha las iniciativas tendentes a reconducir una situación que de otro modo puede convertirse en insostenible.
